El Super Bowl se ha consolidado como uno de los eventos deportivos con mayor impacto económico a nivel global. Más allá del espectáculo en el campo, su influencia se extiende al consumo, la cultura y las cadenas productivas. En este escenario, México se ha posicionado como el principal mercado internacional de la NFL, convirtiendo al Super Bowl en una fecha relevante también para las pequeñas empresas, especialmente aquellas vinculadas al comercio de proximidad y al sector agroalimentario.
La edición número 60 del Super Bowl se celebrará el 8 de febrero en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, y como cada año, millones de personas seguirán el encuentro desde sus hogares. El espectáculo de medio tiempo estará a cargo de Bad Bunny, uno de los artistas más influyentes del momento, cuya participación amplifica el alcance del evento entre audiencias jóvenes y latinoamericanas, reforzando su peso cultural y comercial.
Para el entorno empresarial mexicano, el Super Bowl no sólo representa entretenimiento: es una fecha clave para el consumo interno, particularmente en un contexto económico marcado por la inflación y la cautela en el gasto familiar.
Inflación y gasto familiar: consumir más con mayor presión
De acuerdo con un sondeo de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC), ver el Super Bowl en casa con una reunión de diez personas implica un desembolso cada vez mayor. Un menú básico que incluye hot dogs, cerveza, papas de bolsa, totopos, guacamole y refrescos puede alcanzar un gasto de $2,161 pesos.
Cuando el consumo se amplía con bebidas como tequila y alimentos de mayor variedad —palomitas, nachos, alitas y hamburguesas— el gasto puede ascender hasta $4,630 pesos. Estas cifras representan un incremento de 12.83% respecto al año anterior, cuando los costos fueron de $1,938 pesos para la versión básica y $4,103.50 pesos para la versión completa.
Este aumento refleja el impacto de la inflación persistente sobre el consumo cotidiano de las familias mexicanas. Sin embargo, el Super Bowl sigue siendo una prioridad en la agenda social, lo que ha llevado a un ajuste en la forma de consumir: menos gasto fuera del hogar y mayor compra en negocios locales.

Comercio local: el principal beneficiado del Super Bowl
Para las pequeñas empresas, este cambio en el patrón de consumo representa una oportunidad clara. El Super Bowl se celebra en domingo, el partido se extiende por varias horas, el lunes siguiente es día laboral y ocurre en temporada invernal. Estas condiciones favorecen que la mayoría de las personas opte por reunirse en casa, impulsando las compras de último momento.
“Por la naturaleza del evento, el consumo se concentra en el hogar y beneficia directamente a los negocios de máxima proximidad”, señaló Cuauhtémoc Rivera, presidente de ANPEC. La tiendita de la esquina, la miscelánea, la carnicería o el expendio de bebidas se convierten en proveedores clave cuando faltan insumos durante el desarrollo del partido.
Para las pequeñas empresas, este tipo de eventos permite incrementar ventas sin grandes inversiones, siempre que exista una adecuada planeación de inventarios, horarios extendidos y atención oportuna. El Super Bowl se confirma, así como una fecha estratégica dentro del calendario comercial del primer trimestre del año.
México y el peso del Super Bowl en audiencias
El impacto del Super Bowl en México es significativo. En la edición pasada, el evento fue visto por 191.1 millones de personas a nivel global, mientras que en el país alcanzó alrededor de 24.1 millones de espectadores. Esta cifra consolida a México como uno de los mercados más importantes fuera de Estados Unidos y explica por qué el evento tiene efectos directos en el consumo local.
Este nivel de audiencia no sólo impulsa ventas de corto plazo, sino que también influye en hábitos de consumo, particularmente en productos asociados al evento, como botanas, bebidas y alimentos frescos.
El aguacate: motor económico y reto para las pequeñas empresas
Uno de los productos con mayor impacto durante el Super Bowl es el aguacate Hass mexicano. Para esta edición, se estima el envío de alrededor de 120 mil toneladas de aguacate michoacano al mercado estadounidense, destinadas principalmente a la preparación de guacamole.
El llamado “oro verde” representa una de las cadenas agroalimentarias más importantes del país, con exportaciones estimadas en cerca de 4 mil millones de dólares para 2025. Este volumen involucra a miles de pequeñas empresas: productores, empacadores, transportistas y distribuidores que dependen de esta actividad para su estabilidad financiera.

Extorsión: un obstáculo estructural para la competitividad
Pese a su relevancia económica, la cadena del aguacate enfrenta un problema estructural: la extorsión. En regiones productoras como Michoacán, este delito afecta de manera sistemática a toda la cadena de valor, representando un costo adicional estimado de entre 3% y 5%.
Para las pequeñas empresas, este impacto se traduce en menores márgenes, mayor incertidumbre y dificultades para crecer o invertir. Por ello, especialistas y organismos empresariales coinciden en que la exportación de aguacate debe integrarse de forma prioritaria en la estrategia nacional de combate contra la extorsión impulsada por el Gobierno Federal.
Casos como el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, han evidenciado la urgencia de atender este problema que limita la competitividad de uno de los sectores más representativos de la economía nacional.
Un evento que refleja la realidad de las PyMEs
El Super Bowl LX confirma una realidad clave para el entorno empresarial mexicano: incluso en un contexto de inflación y retos estructurales, el consumo local sigue siendo un motor para las pequeñas empresas. Al mismo tiempo, expone las tensiones que enfrentan sectores estratégicos como el agroalimentario.
Más allá del marcador, el evento funciona como una radiografía del consumo en México, donde la convivencia familiar, el comercio de barrio y las pequeñas empresas continúan siendo piezas fundamentales del engranaje económico.
Y mientras millones de personas se preparan para el partido, la pregunta obligada sigue en el aire: ¿a quién le van? ¿A los Patriotas de Nueva Inglaterra o a los Halcones Marinos de Seattle? En cualquier caso, el verdadero ganador será el consumo local que, una vez más, juega un papel clave en la economía del país.